Final Fantasy VII Rebirth análisis – El Mako por fin fluye en Xbox
Final Fantasy VII Rebirth se lanzó en exclusiva para PlayStation 5 el 29 de febrero de 2024. Por fin ha llegado el día, si echamos la vista atrás, parece que ha llovido una eternidad desde su lanzamiento, hasta la llegada a XBOX. Han sido más de dos años en los que los usuarios de Microsoft han esquivado spoilers y cruzado los dedos ante cada evento de la industria. Pero este 3 de junio de 2026 se marca un antes y un después en el calendario. La joya de la corona de Square Enix aterriza oficialmente en Xbox Series X/S.
Romper con años de exclusividad no es ninguna tontería. Históricamente, la relación entre la marca Xbox y la saga Final Fantasy ha tenido altibajos. Sin embargo, la llegada de Rebirth a la familia de Microsoft no es solo un movimiento comercial lógico, sino una victoria absoluta para los jugadores. La segunda parte del proyecto más ambicioso de la historia reciente de los JRPG ya está aquí, dispuesta a devorar nuestras horas libres. Y no podemos olvidar la mejor parte, Final Fantasy VII Revelations llegará en primavera de 2027 a todas las plataformas de forma simultánea.
NARRATIVA FUERA DE LA CLAUSTROFÓBICA MIDGAR

El primer gran choque que plantea Rebirth respecto a su predecesor, Final Fantasy VII Remake, es que veremos la luz del sol. Dejamos atrás las opresivas, oscuras y claustrofóbicas calles de Midgar para salir a un mundo que respira. Es un mundo precioso que enamora desde el primer minuto en que pisamos la zona de los Pastizales.
A nivel narrativo, Final Fantasy VII Rebirth arranca justo donde lo dejamos. Lo que hace el equipo de Yoshinori Kitase y Naoki Hamaguchi en esta entrega es un trabajo muy fino. La figura de Zack Fair está presente en toda la aventura de una forma nueva, añadiendo capas de misterio que nos mantendrán enganchados a la pantalla. Pero si algo brilla con luz propia en la historia, es la química entre los personajes, sin duda, el auténtico corazón del juego.
El grupo de personajes protagonistas está muy cohesionado. Barret muestra su faceta más paternal, Aerith deslumbra con su vitalidad y Tifa actúa como el ancla emocional de un Cloud cada vez más fragmentado. Ese vínculo que construimos paso a paso es vital para que los giros de guion, especialmente en el tramo final, impacten con toda su fuerza.
SISTEMA DE COMBATE EN FINAL FANTASY VII REBIRTH

Final Fantasy VII Remake sentó las bases de un sistema de combate magistral. Este mezclaba la adrenalina de la acción en tiempo real con la pausa táctica de la selección de comandos. Rebirth lo coge, le da una vuelta de tuerca y lo perfecciona. El ritmo de las peleas nos obliga a ser agresivos e inteligentes para poder lanzar hechizos, usar objetos o desatar habilidades potentes.
Además, tenemos la riqueza que nos aporta el combate personalizado de cada uno de los integrantes del equipo. Manejar los bloqueos y el contraataque con Red XIII no tiene absolutamente nada que ver con la movilidad aérea y acrobática de Yuffie. Tampoco es comparable con los devastadores y pesados golpes de Cloud. Cambiar de líder en mitad del combate es ágil, dinámico y, sobre todo, tremendamente adictivo. Cuando logras dominar el flujo de la batalla, Rebirth te hace sentir imparable.
UN MUNDO ABIERTO INABARCABLE

El mundo abierto es un mapa colosal, dividido en regiones muy diferenciadas (Junon, Corel, Gongaga, Cañón Cosmo…). Cada una con su propia orografía, paleta de colores y, lo más importante, su propia raza de Chocobo, con mecánicas de desplazamiento únicas. Unos escalan montañas escarpadas, otros planean sobre inmensos cañones utilizando corrientes de aire y otros se deslizan a toda velocidad sobre el agua. Es un diseño inteligente que incentiva la exploración y convierte a nuestra montura en una herramienta activa de gameplay.
Por supuesto, tenemos una distracción que nos robará horas y horas, los minijuegos. El verdadero ladrón de horas tiene nombre propio: Queen’s Blood. Este juego de cartas coleccionables, se juega en tableros de tres calles donde debemos conquistar territorio y sumar puntos, te atrapa por completo. Te verás recorriendo el mundo buscando nuevos rivales en las tabernas y comprando sobres en cada pueblo de mala muerte antes de preocuparte por el mismísimo Sephiroth. Es, sin exagerar, el mejor minijuego integrado en un JRPG en mucho tiempo.
APARTADO TÉCNICO DE XBOX SERIES X

En Series X, el modo Fidelidad a 4K de Final Fantasy VII Rebirth es un auténtico espectáculo audiovisual. Destacan los modelados de los personajes, junto con la iluminación filtrándose en las selvas de Gongaga. También los reflejos y sombras de las estructuras de Junon, son gráficos que hacen las delicias de la generación actual de consolas. El modo Rendimiento, por su parte, se mantiene ahora mucho más nítido y sólido en su fluidez, ofreciendo la mejor manera de disfrutar el sistema de combate.
Y por supuesto, no podemos quedarnos sin mencionar la banda sonora. El trabajo de orquestación de los temas clásicos de Nobuo Uematsu es increíble. Hay docenas de arreglos diferentes para un mismo tema musical dependiendo de la zona en la que estemos o de la intensidad del combate. Esto hace que se nos ponga la piel de gallina en cada enfrentamiento clave.
En definitiva, Final Fantasy VII Rebirth no es solo la segunda parte de un remake. Es llevar el juego a un siguiente nivel, trabajado con un cuidado y detalle increíble, y también capaz de sorprender a los habituales de la saga. La llegada a Xbox Series X/S cierra por fin un círculo larguísimo y abre las puertas del Planeta a toda una nueva legión de jugadores.
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Final Fantasy VII Rebirth

